viernes, 6 de diciembre de 2013

Día 1 - 22:50

Capullo de mi. Acabo de recoger de la trampilla un mechero Clipper por el que me han robado 5 monedacas.
Del cenicero ya paso, la ceniza al suelo, que es de una especie de terrazo, y las colillas al váter.
La limpieza de la habitación no sé en qué problema puede convertirse si sigo encerrado mucho tiempo aquí.

Mientras me fumo el segundo pitillo (consecutivo) he observado que algunas personas de la fachada de enfrente hacen señas, al menos eso creo. La vista no es uno de mis sentidos mejor dotados. Yo también he hecho señas pero me he sentido como un imbécil, total, no voy a distinguir si alguien me responde a mí en la lejanía, ni qué podemos ganar con ello en todo caso.

Echo de menos a mis niños y a mi mujer. Espero dormirme pronto y despertar mañana junto a ella, y que todo haya sido un sueño. Un carajo de goma para mi, claro, pero pensar tengo que pensarlo. Sin embargo ya no me encuentro tan deprimido. Este constante estado de descubrimiento de las reglas de este extraño juego me mantiene nervioso pero con la mente ocupada. Estoy más excitado que triste, aunque esto no implica que el grado del segundo sentimiento no sea elevado.

Día 1 - 22:40

He cenado puré de patatas con picatoste y un vaso de leche. Me ha sentado bien.
Me he comprado un paquete de ducados rubio por 10 monedas, no he podido resistirme.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Día 1 - 22:23

Estaba deseando que llegara la noche por el único motivo de asomarme a la ventana y comprobar lo que me ofrecía la vista nocturna.
Para empezar, como esperaba, al abrir la celdilla de la ventana y no haber luz exterior que iluminara la habitación se han activado los focos. Esto me ha permitido mirar las tres fachadas posibles que se me abren desde mi perspectiva y comprobar el número de habitáculos con la ventana abierta y luz encendida. Un auténtico mosaico en blanco y negro.
He calculado que un tercio de las ventanas están abiertas, y en muchas de ellas se asoma alguien de vez en cuando. Está demasiado lejos para distinguir facciones, pero se adivinan las cabecitas pegadas al grueso cristal, curioseando desesperadamente, supongo, que es lo que yo hago.

Día 11 - 19:55

He merendado café con galletas. El café era de muy alta calidad.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Día 1 - 19:11

Me he asomado un rato a la ventana y no he descubierto nada nuevo. Me está dando un bajón anímico importante.

He comprado un maldito cepillo de dientes y pasta dentífrica. Me han clavado 4 monedas.
Estoy amargado.

Tensión Arterial: 14/7
Pulso: 84
Glucemia: 93

Voy a pedirme la merienda.

martes, 3 de diciembre de 2013

Día 1 - 18:49

Presupuesto diario:

Alimentación

  • Desayuno Básico: 2 monedas
  • Menú Básico: 2 monedas
  • Merienda/Tentempié: 1 moneda
  • Cena Básica: 2 monedas

Aseo

  • Lavandería: 1 moneda
  • Ducha: 1 moneda

Cada 2 días:

Aseo

  • Papel Higiénico: 1 moneda


De momento no se me ocurre nada más que no sea de primera necesidad, pero en mi estado actual seguro que no discurro con normalidad e iré cayendo en la cuenta de otras necesidades.
Esto implica un gasto de 67 monedas a la semana. Vamos, que podría sobrevivir bastante tiempo encerrado a ese ritmo de gasto. Psicológicamente lo dudo, pero fisiológicamente sí. Ya veremos.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Día 1 - 18:01

He ido a ducharme y no salía agua. Más tarde he comprobado que cada 5 minutos de agua de ducha cuesta una monedita en la tienda. Voy a tener que empezar a planificar las necesidades por muy perdido que me sienta, pero parece que el presupuesto que tengo es limitado y si tardo en averiguar como salgo de aquí podría hasta tener problemas para alimentarme. Qué pesimista sí, pero hay que verse en este brete. Menos mal que los cisternazos no hay que comprarlos que si no, menuda ruina. El agua del lavabo también es gratis, y en un derroche de gentileza por parte de los secuestradores hay un par de toallas en el baño que no he tenido que comprar.
Actualmente dispongo de 978 monedas.

La ducha ha sido reconfortante y me ha relajado un poco. Podría haber puesto algo de música de fondo pero me ha dado la vena ahorradora.
Me he puesto un pijama celeste, (joder, como se parecen a los de los hospitales), y he caído en que la ropa sucia no hay forma de lavarla. Anda que no. Obviamente he encontrado el servicio de lavandería en la tienda. Pones la ropa sucia del día en la trampilla, y a las 24 horas te la devuelven limpia. Esto cuesta otra monedita. He metido la toalla usada y la ropa que me he quitado.
Luego he vuelto al escritorio. El tablet ya ha cargado. Me voy a tumbar en la cama a hacer un listado del presupuesto mínimo diario para mis necesidades básicas.
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