Al asomarme lo que he visto no me ha dejado indiferente.
Debo estar en un tercer piso como mínimo de un edificio cuadrangular inmenso con un patio interior. El patio podría tener el tamaño de un campo de fútbol, está ajardinado, tiene glorietas, senderos y pequeñas zonas edificadas.
La fachada interna del edificio que tengo enfrente me ha permitido contar el número de plantas del mismo: 10. Está demasiado lejos para distinguir a nadie asomado, pero sí se adivinan algunas ventanas abiertas por el color y el brillo de los gruesos cristales, muy distinto al de la chapa de la persiana.
Supongo que cada cuadradito que veo enfrente, (y con algo más de dificultad debido al ángulo, en las fachadas laterales), son ventanas como la mía que ocultan una habitación similar con otro habitante tan desconcertado como yo. No distingo a nadie caminando por el patio central, y eso que me he tirado casi media hora asomado. He probado a abrir y cerrar varias veces la celdilla y he comprobado definitivamente que la luz del techo se enciende cuando la ventana está cerrada.
Top
No hay comentarios :
Publicar un comentario