jueves, 5 de diciembre de 2013

Día 1 - 22:23

Estaba deseando que llegara la noche por el único motivo de asomarme a la ventana y comprobar lo que me ofrecía la vista nocturna.
Para empezar, como esperaba, al abrir la celdilla de la ventana y no haber luz exterior que iluminara la habitación se han activado los focos. Esto me ha permitido mirar las tres fachadas posibles que se me abren desde mi perspectiva y comprobar el número de habitáculos con la ventana abierta y luz encendida. Un auténtico mosaico en blanco y negro.
He calculado que un tercio de las ventanas están abiertas, y en muchas de ellas se asoma alguien de vez en cuando. Está demasiado lejos para distinguir facciones, pero se adivinan las cabecitas pegadas al grueso cristal, curioseando desesperadamente, supongo, que es lo que yo hago.

No hay comentarios :

Publicar un comentario

Top