viernes, 6 de diciembre de 2013

Día 1 - 22:50

Capullo de mi. Acabo de recoger de la trampilla un mechero Clipper por el que me han robado 5 monedacas.
Del cenicero ya paso, la ceniza al suelo, que es de una especie de terrazo, y las colillas al váter.
La limpieza de la habitación no sé en qué problema puede convertirse si sigo encerrado mucho tiempo aquí.

Mientras me fumo el segundo pitillo (consecutivo) he observado que algunas personas de la fachada de enfrente hacen señas, al menos eso creo. La vista no es uno de mis sentidos mejor dotados. Yo también he hecho señas pero me he sentido como un imbécil, total, no voy a distinguir si alguien me responde a mí en la lejanía, ni qué podemos ganar con ello en todo caso.

Echo de menos a mis niños y a mi mujer. Espero dormirme pronto y despertar mañana junto a ella, y que todo haya sido un sueño. Un carajo de goma para mi, claro, pero pensar tengo que pensarlo. Sin embargo ya no me encuentro tan deprimido. Este constante estado de descubrimiento de las reglas de este extraño juego me mantiene nervioso pero con la mente ocupada. Estoy más excitado que triste, aunque esto no implica que el grado del segundo sentimiento no sea elevado.

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